Las subastas judiciales y notariales son una de las pocas vías por las que todavía se compra vivienda por debajo del precio de mercado en España. También son una de las más exigentes: hay que leer edictos y notas simples, calcular cargas, pujar sin haber visto el interior, pagar el resto del precio en un plazo corto y, a veces, recuperar la posesión. Mucha gente con patrimonio llega a la misma conclusión: le interesa el descuento, pero no el oficio. Esta guía es para ese inversor. No explica cómo pujar (eso lo cuentan muy bien las guías de subastas.ai), sino cómo poner capital en operaciones de subasta que ejecuta otro, quién asume cada riesgo y qué tienes que exigir antes de firmar.
Por qué hay descuento (y por qué no es gratis)
El descuento de una subasta no es un regalo del juzgado: es el precio de unos riesgos y de un trabajo que el comprador convencional no quiere asumir. Quien puja compra sin visita, sin financiación hipotecaria a tiempo (el banco no llega a los plazos de pago del remate), con incertidumbre sobre la ocupación y con la obligación de entender qué cargas sobreviven a la adjudicación. Cuanto mejor sabe gestionar esos cuatro frentes un operador, más descuento convierte en beneficio real.
Para ti, como inversor con capital, eso tiene una consecuencia directa: el beneficio de una operación de subasta depende mucho más de quién la ejecuta que del inmueble. Dos personas pueden pujar por el mismo piso; una lo convierte en un 18 % y la otra en una pérdida por una carga mal leída o una ocupación que dura un año. Por eso la pregunta útil no es «¿dónde invierto en subastas?», sino «¿con quién?».
Cuatro formas de participar sin pujar tú
Fuera de pujar en persona, el inversor con capital tiene básicamente cuatro fórmulas. Se diferencian en algo que casi nunca se explica: quién pone el trabajo, quién pone el riesgo y quién pone dinero propio.
| Fórmula | Quién puja y es titular | Quién gestiona cargas, ocupación y obra | ¿El operador arriesga dinero propio? | Qué cobras |
|---|---|---|---|---|
| Contratar a un asesor que puja por ti | Tú (el asesor actúa en tu nombre) | Tú, con su ayuda puntual | No: cobra honorarios fijos o un porcentaje | Todo el resultado, bueno o malo |
| Prestar dinero a un subastero | El prestatario | El prestatario | Depende; no siempre | Un interés pactado, con la garantía que se haya firmado |
| Sociedad conjunta (SL) por operación | La sociedad | El administrador que designéis | Solo si aporta capital a la SL | Dividendo o venta de participaciones |
| Coinversión con el operador (cuenta en participación) | El operador, en su nombre | El operador | Sí, si coinvierte en la misma operación | Tu parte del beneficio real al liquidar |
La primera fórmula no te quita trabajo, solo te lo acompaña: el inmueble, los impuestos, la obra y la venta siguen siendo tuyos. La segunda te convierte en acreedor: cobras un interés aunque la operación vaya mucho mejor, y tu protección depende por completo de la garantía firmada. La tercera funciona, pero obliga a constituir, llevar la contabilidad y disolver una sociedad por cada piso. La cuarta es la que usamos en Invernova y la explicamos a fondo en cuentas en participación: el operador compra en su nombre, ejecuta y liquida, y tú participas en el resultado.
Un detalle técnico que conviene conocer aunque no vayas a pujar: quien gana la subasta no puede, en general, transmitir sin más su posición a otra persona después de adjudicarse el inmueble. Lo explica subastas.ai en qué es la cesión de remate. Por eso el inversor no entra «comprando el remate» a quien pujó, sino mediante un contrato con quien será el titular.
Qué riesgos absorbe el operador y cuáles siguen siendo tuyos
Que no pujes no significa que no haya riesgo: significa que cambia de manos una parte. Esta es la foto honesta de una operación de subasta típica de compra, reforma y venta:
| Riesgo | Qué puede pasar | Quién lo gestiona | Cómo te afecta como coinversor |
|---|---|---|---|
| Cargas que sobreviven | Una carga anterior no cancelada sube el coste real | El operador, al estudiar la subasta | Menos beneficio si se calculó mal |
| Ocupación | Meses de procedimiento antes de poder entrar | El operador | Alarga el plazo; con él baja el retorno anualizado |
| Estado interior | Reforma más cara de lo previsto (no hay visita) | El operador, con un colchón en el presupuesto | Menos beneficio si el colchón no basta |
| Plazo de pago del remate | Hay que pagar el resto en semanas, sin hipoteca | El operador, con capital ya comprometido | Ninguno directo si el capital está reunido antes |
| Precio de venta | El mercado baja durante la operación | Nadie lo controla del todo | Es tu riesgo principal, compartido con el operador |
Las tres primeras filas son las que se resuelven con oficio, y son exactamente las que tratan las guías técnicas: cargas y gravámenes, vivienda ocupada y qué pasa tras ganar una subasta. No hace falta que las domines, pero leerlas te permite hacer al operador preguntas que separan a quien sabe de quien improvisa. La última fila, el precio de venta, es el riesgo de cualquier inversión inmobiliaria y no lo elimina nadie; lo mitiga comprar con descuento, y lo acota un LTV prudente (cómo leerlo).
Siete preguntas antes de poner capital en una operación de subasta
- 01¿Cuántas operaciones has liquidado y dónde puedo ver el resultado de cada una? No el retorno medio de un folleto: la lista, con las que salieron peor.
- 02¿Cómo fijas la puja máxima? Debe salir de un precio de venta prudente menos reforma, impuestos, costes de tenencia, imprevistos y margen; no de cuánto está pujando la competencia.
- 03¿Qué reserva llevas para lo que no se ve? Sin visita, una partida de imprevistos en la reforma es obligatoria.
- 04¿Qué haces si el inmueble está ocupado? Cuánto tiempo has tardado en recuperar la posesión en casos anteriores y cómo se refleja en el plazo estimado.
- 05¿Cuánto capital propio pones en la misma operación? Es la señal de alineación más clara: si sale mal, pierde dinero contigo.
- 06¿Cuándo se desembolsa mi dinero? Pide que quede claro qué ocurre con tu capital si la subasta se pierde o se suspende.
- 07¿Qué información recibo y cómo se liquida? Hitos, fotos de la obra, documentos y un desglose final de precio de venta, costes y beneficio.
Si el operador contesta a las siete con datos y documentos, estás ante alguien que trata la subasta como un oficio. Si responde con adjetivos, el descuento de la subasta será para otro.
Cómo lo hacemos en Invernova
En Invernova buscamos operaciones de compra, reforma y venta, tanto en subasta como en mercado, las compramos con nuestra propia sociedad y coinvertimos capital propio en cada una, junto a un grupo reducido de coinversores que entran desde 25.000 €. Jurídicamente, cada participación es una cuenta en participación: firmas un contrato marco una vez y una adenda por cada operación. Tú no pujas, no vas a la notaría, no gestionas la obra ni la venta: recibes la información de la operación y cobras en la liquidación. Lo explicamos paso a paso en cómo funciona.
Nuestro historial, operación por operación, está en el track record: 49 operaciones liquidadas y 0 fallidas, un 18,6 % de retorno medio obtenido por los coinversores y 10,7 M€ devueltos (datos a 26 de octubre de 2026). Incluye lo menos bueno: 11 de esas 49 cerraron por debajo del retorno estimado, casi siempre porque se alargaron. En una operación de subasta, el plazo es la variable que más se mueve; por eso publicamos siempre el plazo como estimado, y por eso conviene que compares retornos con el plazo al lado.
Si quieres ver las operaciones abiertas o que te avisemos cuando salga una que encaje con tu rango:Ver oportunidadesPara quién tiene sentido (y para quién no)
- Tiene sentido si dispones de al menos 25.000 € que no necesitarás en 12 a 24 meses, quieres exposición a compras con descuento y prefieres no aprender a leer edictos, notas simples y cargas.
- Tiene sentido si valoras que quien ejecuta ponga su propio dinero y publique cómo salieron sus operaciones anteriores, incluidas las peores.
- No tiene sentido si quieres decidir la puja o el precio de venta (eso lo decide el operador), si necesitas liquidez antes de la venta o si buscas una renta mensual: aquí se cobra al final.
- No tiene sentido si lo que te atrae es pujar tú: entonces empieza por cómo empezar en subastas judiciales y compara con invertir tú en reformas.
Y la regla de siempre: no concentres todo en una sola operación. Con 50.000 o 100.000 € ya caben dos o tres operaciones distintas; lo vemos en dónde invertir 100.000 euros. Para la parte fiscal, el beneficio del coinversor tributa como rendimiento del capital mobiliario en la base del ahorro; el detalle está en la guía de fiscalidad.
Preguntas frecuentes
¿Se puede invertir en subastas inmobiliarias sin pujar?
Sí. Las fórmulas habituales son contratar a un asesor que puje en tu nombre, prestar dinero a quien puja, crear una sociedad conjunta para cada operación o coinvertir con un operador que compra en su nombre mediante una cuenta en participación. Solo en las dos últimas dejas de gestionar tú la operación.
¿Puedo comprar el remate a quien ganó la subasta?
En general no es una vía práctica: la cesión del remate a un tercero está muy limitada y quien se adjudica el inmueble es quien debe pagar el resto del precio. Por eso el inversor entra antes, mediante un contrato con quien será titular, y no después. Los detalles técnicos están en la guía de cesión de remate de subastas.ai.
¿Qué rentabilidad tiene invertir en subastas a través de un operador?
Depende de la operación y, sobre todo, de quién la ejecuta; cualquier cifra previa es una estimación, no una garantía. Como referencia, los coinversores de Invernova han obtenido un 18,6 % de retorno medio en 49 operaciones liquidadas de compra, reforma y venta, con 11 de ellas por debajo de lo estimado.
¿Qué pasa si el piso de la subasta está ocupado?
Lo gestiona el operador, pero el efecto llega al coinversor en forma de plazo: la operación se alarga y el retorno anualizado baja. Por eso conviene preguntar cuánto tiempo ha tardado el operador en recuperar la posesión en casos anteriores y cómo lo refleja en el plazo estimado.